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28 September, 2008
23 October, 2007
Primera Plana
"Al faro" cafetería-librería. Un local antiguo del casco histórico de La Laguna, reformado con un gusto impecable. El Pulgón y yo solemos ir a desayunar los Domingos. Nos sentamos en el patio de suelo de piedra, recibiendo la luz indolente de un día de fiesta. Yo pido el desayuno Alfaro: fruta de temporada y dos tostadas con aceite de oliva y mermelada (o sin ella si estoy de mal humor). Pulgón una Coca-Cola (desayuno recomendado por la OMS) y un dulce. Él, el periódico; yo, con mi libro de turno . Y para los dos, todo el día por delante. A. entra y sale, atendiendo mesas, sugiriendo libros, preparando lecturas y eventos. Me encanta verla así, aunque en ocasiones le entre el ataque de nervios. Y me encanta porque sé que toda esa energía, la esperanza, el miedo, la lucha, quedan impregnados por todas partes, y el sueño parece más intenso, más sabroso, más real. La admiro.
G. es Leo. Pero aparte de eso, es muchas más cosas. A veces me la imagino como un león (o una leona, pero con melena, porque si no, el viento que he conseguido para esta imagen, no serviría para nada), vestida con traje de rugby. Bueno, queda raro, lo sé. Pongámosle el traje de rugby "por dentro". Lleva un par de años gastando coderas y bombillas de flexo. Y todavía le quedan ganas de escribir un blog, cuidar a los amigos, hacer queques de cardamomo y sacar fotos increíbles sin moverse de la silla. Ah, se me olvidaba un detalle sin importancia: también trabaja a jornada completa. "Me" acaba de aprobar el primer examen de la oposición. Estoy tan orgullosa que creo que he engordado.
La familia S-J está compuesta por padre, madre y cuatro hijos. No satisfechos con semejante hazaña, decidieron un buen día que cuatro no eran suficientes, y ayer se encontraron, por primera vez, con su hija Blanca NianCui en Xi'an. Me los imagino a los ¡¡¡siete!!! subiendo y bajando de aviones, los niños cansados, los padres nerviosos. Pero son gente tan generosa que han creado un blog para que sus amigos podamos vivir en primera persona toda esta historia. Esta mañana, nada más encender el ordenador, me tiré en plancha a leer las novedades. Blanca es una niña extraordinaria e intensa, que pasa del llanto a "plena boca" (de verdad, como en los dibujos animados), a la carcajada o a la concentración más profunda mientras se come un potito de fruta, experimentando, seguramente por primera vez, la combinación de sabores y texturas tan exótica. Me emociona de una manera totalmente nueva para mí el verla sonreir. Qué privilegio.
Esta es mi realidad, aunque parezca fantasía. Estos son los acontecimientos que aparecen en la primera de mi periódico. Por eso tengo siempre la boca medio abierta de asombro.
07 November, 2006
Deutsche Schule

Hace ya unos años que intentamos reunirnos con cierta periodicidad (anual, imposible más y, en cierta forma, así adquiere más solemnidad e importancia el acto de sentarnos juntos alrededor de una mesa). Los primeros años, por haber tardado tanto tiempo en conectar, resultó difícil; casi, casi, parecíamos un comité de empresa clandestino, en lugar de una cena de antiguos compañeros de clase. En cada reunión conseguíamos un nuevo teléfono, o un nuevo contacto a quien preguntar por el camino hacia alguien.
El año pasado, de un eufórico Jose (con acento en la "o"), nació la idea de un Delegado de clase, que se encargaría de recopilar teléfonos y avisar a todos cuando llegara la fecha. Se autoproclamó él mismo, y apuntó todos los datos en una servilleta de papel que, al final, arrugó y guardó en el bolsillo del pantalón. Por mi segunda profesión (lavandería doméstica de proporciones industriales, por el volúmen de ropa que ensucia el Pulgón) sé que las servilletas de papel no son sumergibles, centrifugables ni secables en secadora. Ya no las hacen como antes. Decidí autoproclamarme Subdelegada (¿qué les pasa, compañeros? ¿Acaso no ven que Jóse y yo somos dos dictadores en potencia? ¡¡¡Párennos los pies!!!) , saqué mi agenda e hice una Copia de Seguridad de la Base de Datos de la Servilleta.

Este año, viendo que el Delegado no daba señales de vida, di un golpe de estado y lo destituí; por cierto, aún no se lo he comunicado, mañana sin falta.
Después de muchas llamadas, alegrías y recuerdos, reunimos un grupo bastante numeroso, con la emocionante sorpresa de la asistencia de Cachi, llegada ese mismo día, expresamente, desde Madrid (las distancias, como ha quedado demostrado, son relativas cuando hay afecto).
Era una noche algo lluviosa y desapacible; Bea, la nueva Subdelegada (caramba, tampoco le he dicho nada; de mañana no pasa) reservó mesa en el exterior del local, y todos nos subimos el cuello de las chaquetas. Trabajo inútil. A la tercera anécdota ya estabamos quitándonos abrigo y desabrochando botones.
Fueron pasando las tapas. Se fueron llenando y vaciando los vasos. Y fuimos recuperando, minuto a minuto, la atmósfera, el olor, el tiempo del colegio
.Nuestro Stundenplan era sencillo:
Erste Stunde: Historias personales. Intercambio de fotos de niños, puesta al dia en profesiones, sueños y alguna que otra tristeza. Un abanico de opciones familiares, desde las más convencionales a las historias construídas en dos pasos. Y respecto a las camadas, lo mismo: cero, uno, dos, tres... ¡familias de hasta siete hijos!; unos nacidos de la propia matriz, otros nacidos del corazón y la paciencia. Y todo tipo de formaciones, trabajos y ocupaciones. En general, componemos un buen cuadro, creo yo. Habría que hacer partícipes de todo esto a la Señorita Herrera, a la Señorita Lourdes, a la Señora Mateos (¿por qué ella era "señora" y no "señorita"? ¿Alguien lo sabe?); a Don Alonso, que ya no está con nosotros, pero nos vigila, por descontado, dispuesto a darnos un "alonsazo" en cuanto nos despistemos lo más mínimo; a la Señorita Perera, Frau Bräutigam... me dejo muchos nombres, pero tampoco voy a hacer un listado exhaustivo, ya lo hicimos durante la cena (sonrisa malvada). En fin, que alguien debería decirles que, parte de "culpa" de nuestros logros es suya, indiscutiblemente.
Zweite Stunde: Repaso general y alegremente cruel de los ausentes (ténganlo en cuenta para futuras convocatorias; y no digo "más nada"). Nos acordamos con mucho cariño de todos y, como era inevitable, tuvimos toda la noche la presencia invisible de nuestra compañera desaparecida en un país de Sudamérica. A mí me tranquiliza pensar que fue ella misma la que quiso desaparecer y cambiar de vida; me resulta mucho más fácil de digerir que cualquier otra opción. Pero nos la llevamos pegada a la ropa hasta nuestras casas.
Mención especial merece el repaso a los profesores, haciendo un ejercicio de memoria que se remontó hasta el Kindergarten y Tante Sigrid y Tante Pilina, y Tata, y el Osterhase (que no era un profesor) escondido por todos los rincones del patio.
Dritte Stunde: Anécdotas y recuerdos. ¿Cómo pude dejarme en casa el broncodilatador? ¿Es posible que no anticipara las carcajadas?. Desde el pantalón de peto amarillo canario de Carlos-Conde-Belisario hasta las fiestas que hacíamos, famosas en toda la ciudad. Surgieron también anécdotas que nos hicieron reír pero nos dejaron un regusto amargo, porque nos hacen caer en la cuenta de que, verdaderamente, fuimos crueles en ocasiones. Y lo fuimos todos contra todos, sólo que hay compañeros a los que afectaban más nuestras burlas, y otros resolvían sus asuntos en Las Mimosas, como antiguos duelistas. Yo, personalmente, me avergüenzo de muchas de las cosas que dije en mis años de colegio; y lo hice por los motivos más ridículos: en ocasiones, por rabia, otras veces por ser popular o sentirme parte de un grupo popular... Tonterías. Pero sé que pude hacer daño. Ahora lo sé, antes no. Esa es la parte que menos me gusta recordar, pero es que esa niña, con sus complejos, su humor cruel, sus debilidades, su potencial, esa niña soy yo; la mujer en que me he convertido tiene todo eso dentro, masticado, deglutido y digerido y convertido, o eso espero, en radar para captar la sensibilidad de los que me rodean y ser delicada con ellos.
La mejor anécdota de la noche, en mi opinión, tiene que ver con las paletas provisionales de Jorge, atrapadas para siempre en el pan de un bocadillo de jamón serrano.
Hay escenas grabadas a fuego en la memoria. La resistencia increíble (ingeniería alemana, sin duda) de los percheros de la clase, en los que se podía colgar a un alumno por el pantalón y se mantenía así ad infinitum. El profesor de ética tan peculiar que tuvimos, que nos hacía terapias de grupo inventadas por él, de efectos devastadores. Nuestros recuerdos de amistad y complicidad con la clase "d", honrosamente representada por Roland y Brigitte. Las imitaciones de profesores de Martín, Latre a su lado es un simple aficionado. Cada recuerdo nos sugería inmediatamente otro.
Y mientras tanto, Rocío (fue la única que se acordó de llevar cámara fotográfica, mucho Deutsche Schule, pero somos unos desmemoriados) se encargó de la parte gráfica del reportaje. ¡Gracias!

Se hacía tarde, y se organizó una excursión... no, a Las Lagunetas, no. A un bar de copas del hermano de Marian. Yo no fui, porque soy más gallina que lechuza. Volví a casa cantando "O Tannenbaum, O Tannenbaum, wie grün sind deine Blätter", lo que me acordaba de "Wochenmarkt!" y "Caballito espumoso, espumoso, de nubes blaaaaancaaas". Y me fui a acostar con una sensación de calorcito por dentro muy agradable, que espero me dure hasta el año que viene.
Gracias a todos.
P.S. : Les propongo un Misterio Sin Resolver para que se entretengan hasta la próxima reunión: Rocío no sale en las fotos por razones obvias (y porque somos todos unos egoístas que no nos preocupamos de decirle que se sentara y posara ella). Pero ¿¿¿¿¿Dónde está Roland?????
02 July, 2006
Una tarde perfecta
El viernes tuve que ir a la Isla de Enfrente a un curso de formación continuada. El curso parecía interesante, pero tengo que reconocer que no era sino una excusa para pasar una tarde con Guru. O Gurú. Porque es mi Guía Espiritual en lo que a cacharros, cocina y "tiramisuses" se refiere. Y además, es mi amiga.
Me vino a buscar a la Facultad y fuimos directamente a comer a un italiano. Una maldición pesa sobre mí: siempre me parece mejor elección los platos de los demás. Guru pidió pasta con gambas y calabacín, y yo pasta con setas y rúcula. Disfruté de lo lindo con el contraste de la rúcula y las setas, y del toque del parmesano rallado, pero es que el plato de ella era un espectáculo. Y luego vino ¡el postre!. Pannacotta con salsa de fresa. No tengo palabras. Tan suave que, en un momento de locura pensé: "si es tan ligero en la boca, seguramente significa que no engorda". Luego recordé que "panna", en italiano, es "crema", osea, nata pura y dura. ¿Quizá "cotta" significa "aditivo que quema las grasas y se añade a la nata para que usted pueda disfrutarla sin temor"? ¡Tal vez sí! ¡Qué bien que no sé italiano!
Después de comer fuimos, directamente y sin escalas, al paraíso de los adictos a los cacharros de cocina, a la Cueva de los Tesoros (no diré de los 40 ladrones, porque al dueño no le va a gustar, y porque no se ajusta a la realidad), en dos palabras : a Benítez. Desde que atravesé el umbral de la puerta, mi radar convencional y mi radar-digital-para-ocasiones-especiales, empezaron a funcionar a pleno rendimiento. Y creo que a Guru le pasó algo parecido, porque nos separamos y, de vez en cuando, nos encontrábamos en un punto del pasillo, lanzábamos exclamaciones cuando veíamos algo especialmente interesante, o nos mirábamos con asco cuando descubríamos, al lado de los moldes de silicona en forma de rosa, unos orinales para enfermos encamados (¿qué hacian esos orinales allí, por amor de Dios?). Fue muy divertido. Mi botín consistió en un rodillo antiadherente (regalo de amiga), una cuchara de madera, una cuchara para miel con abejita de adorno, una brocha de silicona, un molde para empanadillas, un molde redondo y bajo de tarta, con suelo desmontable, dos láminas de teflón... y alguna cosa que se me queda en el tintero. ¿Por qué mi cámara de fotos ha decidido morir justo ahora, cuando más la necesito?
Salimos de Benítez cargadas y felices. Al pasar por el escaparate, ya con nuestras bolsas repletas, sentí una llamada dulce desde el expositor. Pero, por una vez, las sirenas con forma de cuchillo de porcelana no lograron atraerme a la trampa mortal con sus canciones; todo lo más, consiguieron que entrara a preguntar el precio, pero nada más.
El resto de la tarde lo pasamos poniéndonos al dia en gestos, risas, miradas, tonos de voz... todo aquello que internet, a pesar de su omnipotencia, no permite compartir. Bueno, también nos pusimos al dia en cotilleos internautas, destrozamos la imagen pública de Nicole Kidman, no nos pusimos de acuerdo en si Angelina Jolie era más guapa que Catherine Z. Jones, declaramos a Horatio de CSI Miami un estúpido, y también hicimos una encuesta (muestra de dos individuos, pero altamente significativa) sobre quién era más atractivo: Garzón o Grande-Marlasca. Una conversación intensa y profunda, que nos dio mucha hambre.
Con la intención sincera de cenar algo ligerito, pero que nos repusiera de tanta profundidad intelectual, fuimos a Tony Roma's. A comernos una ensaladita. Parece ser que las ensaladitas las ponen en una sección de la Carta bien oculta, porque yo no las vi por ninguna parte. Así que pedimos Jalapeños con una salsa de ¿yogourth? y unos Nuggets con salsa de mostaza. Y como queríamos más verdura, unas papas fritas. De postre, una galleta caliente servida con una bola de helado encima, y chocolate derretido para rematar. Eso sí: uno para las dos.
Tras una cena en la que hasta Obelix habría quedado satisfecho, me entró todo el cansancio acumulado; el madrugón para llegar al aeropuerto, el avión, el curso... Así que Guru me llevó a mi hotel, y nos despedimos. Y me dormí mientras le colgaba al dia el cartel de Una Tarde Perfecta.
Me vino a buscar a la Facultad y fuimos directamente a comer a un italiano. Una maldición pesa sobre mí: siempre me parece mejor elección los platos de los demás. Guru pidió pasta con gambas y calabacín, y yo pasta con setas y rúcula. Disfruté de lo lindo con el contraste de la rúcula y las setas, y del toque del parmesano rallado, pero es que el plato de ella era un espectáculo. Y luego vino ¡el postre!. Pannacotta con salsa de fresa. No tengo palabras. Tan suave que, en un momento de locura pensé: "si es tan ligero en la boca, seguramente significa que no engorda". Luego recordé que "panna", en italiano, es "crema", osea, nata pura y dura. ¿Quizá "cotta" significa "aditivo que quema las grasas y se añade a la nata para que usted pueda disfrutarla sin temor"? ¡Tal vez sí! ¡Qué bien que no sé italiano!
Después de comer fuimos, directamente y sin escalas, al paraíso de los adictos a los cacharros de cocina, a la Cueva de los Tesoros (no diré de los 40 ladrones, porque al dueño no le va a gustar, y porque no se ajusta a la realidad), en dos palabras : a Benítez. Desde que atravesé el umbral de la puerta, mi radar convencional y mi radar-digital-para-ocasiones-especiales, empezaron a funcionar a pleno rendimiento. Y creo que a Guru le pasó algo parecido, porque nos separamos y, de vez en cuando, nos encontrábamos en un punto del pasillo, lanzábamos exclamaciones cuando veíamos algo especialmente interesante, o nos mirábamos con asco cuando descubríamos, al lado de los moldes de silicona en forma de rosa, unos orinales para enfermos encamados (¿qué hacian esos orinales allí, por amor de Dios?). Fue muy divertido. Mi botín consistió en un rodillo antiadherente (regalo de amiga), una cuchara de madera, una cuchara para miel con abejita de adorno, una brocha de silicona, un molde para empanadillas, un molde redondo y bajo de tarta, con suelo desmontable, dos láminas de teflón... y alguna cosa que se me queda en el tintero. ¿Por qué mi cámara de fotos ha decidido morir justo ahora, cuando más la necesito?
Salimos de Benítez cargadas y felices. Al pasar por el escaparate, ya con nuestras bolsas repletas, sentí una llamada dulce desde el expositor. Pero, por una vez, las sirenas con forma de cuchillo de porcelana no lograron atraerme a la trampa mortal con sus canciones; todo lo más, consiguieron que entrara a preguntar el precio, pero nada más.
El resto de la tarde lo pasamos poniéndonos al dia en gestos, risas, miradas, tonos de voz... todo aquello que internet, a pesar de su omnipotencia, no permite compartir. Bueno, también nos pusimos al dia en cotilleos internautas, destrozamos la imagen pública de Nicole Kidman, no nos pusimos de acuerdo en si Angelina Jolie era más guapa que Catherine Z. Jones, declaramos a Horatio de CSI Miami un estúpido, y también hicimos una encuesta (muestra de dos individuos, pero altamente significativa) sobre quién era más atractivo: Garzón o Grande-Marlasca. Una conversación intensa y profunda, que nos dio mucha hambre.
Con la intención sincera de cenar algo ligerito, pero que nos repusiera de tanta profundidad intelectual, fuimos a Tony Roma's. A comernos una ensaladita. Parece ser que las ensaladitas las ponen en una sección de la Carta bien oculta, porque yo no las vi por ninguna parte. Así que pedimos Jalapeños con una salsa de ¿yogourth? y unos Nuggets con salsa de mostaza. Y como queríamos más verdura, unas papas fritas. De postre, una galleta caliente servida con una bola de helado encima, y chocolate derretido para rematar. Eso sí: uno para las dos.
Tras una cena en la que hasta Obelix habría quedado satisfecho, me entró todo el cansancio acumulado; el madrugón para llegar al aeropuerto, el avión, el curso... Así que Guru me llevó a mi hotel, y nos despedimos. Y me dormí mientras le colgaba al dia el cartel de Una Tarde Perfecta.
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