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28 April, 2010

Olla Gitana

¿Alguien ha descrito alguna vez lo que se siente por un hijo? ¿De forma que todos lo entendamos y compartamos?
Yo no sé cómo hacerlo, por dónde empezar. No estoy lo suficientemente dotada, ni en manejo del lenguaje, ni en vocabulario, ni en conocimiento de mí misma para poder destripar y describir esta tormenta que tengo justo detrás del esternón, y que se extiende desde ahí hasta llenar cada rincón de no sé qué. ¿Luz? ¿Calor? ¿Colores?

¿Qué es esto que tengo dentro?

Este Alien no estaba cuando recibí la foto de asignación. Estaba una inmensa alegría, emoción, incertidumbre pero de la buena, de la que da maripositas en la barriga. Tampoco estaba cuando viajamos a buscar a Bambú. Entonces reconocí mucha ternura, un instinto de protección feroz, y una capacidad de cuidar que no sabía que tuviera. Y al llegar a casa, la ternura se multiplicó por un millón, la risa, el baile, y siempre presente, el afán de cuidar y proteger. Todo esto lo sé describir, lo reconozco cuando lo leo. Sí, esos exactamente eran mis sentimientos.
Pero este Alien a quien no soy capaz de atrapar y poner bajo el microscopio, que de pronto me ataca por la espalda cuando menos lo espero y me corta la respiración, y me hace pensar "¿¿Pero qué es esto??", este sentimiento misterioso e inaprensible no estaba ahí antes. Nunca antes. Jamás.
No sólo explota en el mismo centro de mi caja torácica y se derrama hasta inundarlo todo, sino que al mismo tiempo me ata a la tierra, de una forma también nueva y desconocida. Nunca antes fui tan real. Me salen raíces de los pies que se incrustan en el suelo y van cada vez más hacia el centro de todo, de lo que sea. Le pueden dar la vuelta a la Tierra que no me caigo. Y no es la fuerza de la gravedad, esa ya estaba antes de conocer a Bambú. Es otro pegamento distinto.
¿Qué es esto que tengo dentro?

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Estos días estoy con fiebre y encontrándome mal. Es el momento de echar mano del recetario, y cocinarme una buena Comida de Mimitos. Esta Olla Gitana (tomada de Mª Jesús Gil de Antuñano, con algunas modificaciones) resultó perfecta.



Ingredientes:
- 350 gr entre garbanzos y judías blancas (yo usé sólo garbanzos), puestos en remojo la noche anterior
- 250 gr habichuelas (judías verdes)
- 150 gr calabaza
- 2 peras
- 1 cebolla grande
- 1 cucharada tomate frito
- 2 dientes de ajo
- 10 almendras tostadas peladas (sin sal)
- 1 rebanada de pan
- unas hebras de azafrán
- 1 cucharada pimentón
- 8 cucharadas de aceite
- 2 cucharadas vinagre
- 1 1/2 litro de agua
- sal y pimienta


Procedimiento:
Se pone el ltro y medio de agua en la olla rápida, y cuando hierva, se añaden los garbanzos, se tapa y se cuentan 15 minutos (en la receta ponía 25 minutos, pero fue excesivo, se me rompieron muchos garbanzos). Una vez pasado el tiempo, se aparta del fuego y se espera a que pierda presión para abrir la tapa.
Se abre la olla y se añaden las habichuelas, la calabaza y las peras, peladas y en trozos; se sazona, y se pone a fuego lento.
Mientras, se fríe en el aceite el pan (yo lo tosté), los dientes de ajo pelados y enteros, y las almendras. En una pequeña sartén aparte, sin aceite, se tuesta un poco el azafrán. En un mortero, se pone el pan, los ajos, las almendras y el azafrán (escurrido todo), y dos cucharadas de vinagre. Se maja bien hasta hacer una pasta.
En el aceite sobrante, dorar la cebolla picadita; cuando esté, añadir el pimentón, el tomate frito, y el majado. Remover bien, y añadir a la olla. A fuego lento hasta que la calabaza esté blandita.

Es un puchero muy dulce, por las peras, la calabaza y los garbanzos, pero al mismo tiempo, con el toque del vinagre, las almendras y el ajo. Calentito, reconfortante y creo que curativo.

10 January, 2010

Regalos comestibles


Este año tenía algunos compromisos míos (mi asesor fiscal y mi dentista, que no me cobran; claro, que a uno lo conozco desde que era chico, y lo he visto sentado en el retrete con los pantalones en los tobillos y unos ocho años de edad. Y el otro es mi primo del alma. Pero el caso es que no me cobran) y otros del Pulgón. Y como todo está caro y estos regalos al final siempre resultan impersonales, decidí preparar unas cestitas de Navidad, que quedan bonitas y están ricas.
Este año llevaban:


- Polvorones de almendra de Meri (Mundorecetas)
- Turrón de chocolate Thermomix
- Almendrados de Ysvelia Fuentes
- Licor de Maracuyá de Ysvelia Fuentes
- Dátiles rellenos de chocolate, nueces y naranja de Ysvelia Fuentes
- Mermelada de calabaza, naranja, jengibre y caramelo

No tengo gran mérito porque las reetas son muy buenas. Y además, como se puede comprobar, no soy especialmente mañosa a la hora de decorar. Pero me divertí haciéndolo, y creo que los agasajados quedaron muy contentos. Es una buena idea que trataré de repetir el año que viene.

Por cierto, si alguien quiere alguna de las recetas de Ysvelia, me escribe y se la mando en privado.

08 June, 2009

Arroz febril con verduras y setas


Se acerca el gran día, al Pulgón y a mí nos va a salir una rama de un momento a otro.
Y me ha entrado la Fiebre del Nido. Claro, que la fiebre suele consistitir en ordenar, pintar, preparar el cuarto del niño... pero en mi caso, no consigo reunir el valor de enfrentarme al Cuarto del Niño, también conocido como Cuarto de los Trastos, o, según otros autores, Triángulo de las Bermudas. La que fue mi mesa de escritorio ha desaparecido bajo una montaña de libros ya leídos, cartas, papeles y fotos robados en casas de familiares (shhhhh) y una variedad de objetos curiosa (he sacado fotos, pero no las enseño. Quizá cuando el cuarto esté adecentado, en plan "Antes" y "Después").
Como, demostrado queda, soy una cobarde, paso por delante de la puerta de la Habitación del Pánico y miro para otro lado. Pero tengo que bajarme la fiebre con algo, así que cocino. Pero no como siempre, no. Cocino como una loca. He llegado al extremo de hornear galletas el domingo pasado para la mesa electoral de mi colegio, personas seguro estupendas todas, pero que yo no conozco de nada, y que me miraron con extrañeza (y recelo, me temo) cuando les llevé la lata llena de galletas, aún tibias.

Arroz con verduras y setas (Mª Jesús Gil de Antuñano)

- 4 tacitas moka de arroz
- 300 grde setas variadas (
las congeladas de Mercadona son tan socorridas)
- 8 cucharadas de aceite
- 3 dientes de ajo
-3 ñoras
- 150 gr de habichuelas (
judías verdes en el resto del mundo)
- 150 gr de guisantes (
no le puse porque no tenía)
- 1 manojo de ajos tiernos (
también congelados de Makro)
- 4 tomates
- 12 tacitas moka de caldo de verduras (
casero)

Se fríe en el aceite los ajos y las ñoras, se sacan y se reservan. Se rehogan los ajos tiernos, las habichuelas y los guisantes, se añaden los tomates pelados, se rehogan un poco, y se añaden las setas limpias y troceadas.
Cuando se evapore el agua de vegetación, se rehoga encima el arroz unos minutos. Se trituran los ajos y las ñoras con un poco de caldo, se mecla con el resto del caldo, se hace hervir (
en el microondas) y se vierte en una paellera sobre el arroz (no tengo paellera, así que me conformé con una cazuela de barro)
Se introduce la paellera en el horno a 200ºC durante 10 minutos. Se comprueba el punto de sal, se baja el horno a 175º y se deja 7 minutos más. Servir sin reposar, para que no se pase el arroz.


26 October, 2008

El Pan (sin ele) Perfecto

Por primera vez en mi vida he conseguido El Pan De Molde Perfecto. En panificadora coja (se me perdió una de las dos palas de amasar; no, yo tampoco me explico cómo pudo pasar), siguiendo una receta original llena de anotaciones, fruto de una larga historia de ensayo-error. Sabor justo, tostado medio, sin mantequilla, miga esponjosa, tamaño ideal... perfecto. En treinta y seis horas nos lo hemos zampado con alegría, y esta tarde he intentado repetir la hazaña. Ha salido un segundo pan perfecto, pero ya no me he emocionado tanto. Me he acostumbrado a hacer magia.


350 ml de leche desnatada tibia
2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas de azúcar
600 gr de harina de fuerza de Makro
2 cucharaditas de levadura de panadería seca

17 August, 2008

Lego in Wonder(Ice)land



Nos levantamos a las siete, hicimos las faenas de la granja mínimas imprescindibles, cogimos las toallas y nos fuimos a dar un baño a El Médano. Llegamos a la playa a las nueve. No había casi nadie, el agua helada, la marea baja, los bancos de peces llegaban casi a la orilla. Cuando nado en esta playa lo hago siempre como si fuera la última vez. Y puede que, alguna de esas veces, sea de verdad una despedida. Así que lo disfrutamos como se merece.
A las once empezó a llegar la marabunta veraniega; salimos huyendo a una terracita, a tomar unas Coca-Colas, el Pulgón con el periódico, yo con mi libro. No, no somos de mucho hablar, pero nos gusta estar juntos.
Aprovechando que estábamos en el Sur (eso para un habitante del Norte es como estar en Australia), tratamos de encontrar el Iceland del que nos había hablado Bea. Creí morir.
Me gasté una cantidad indecente de dinero en lo que se ve en la foto:
- "Pies" de pollo y champiñones (ya las probamos; nada de otro jueves)
- Mezcla de bayas congeladas: para hacer el queque de Guru
- Colorante alimentario verde y amarillo: eso son cosas del Pulgón, que quiere "decorar" su pasta para pescar, para que los peces no puedan resistirse.
- Premezclas para pan: blanco e integral. Sólo añadir agua y un poco de aceite de oliva
- Flakes y Polo. Capricho puro y duro.
- Tartaletitas de manzana. Deliciosas. Se calientan un poco en el horno (o en el microondas si no nos ve nadie), y se añade helado de vainilla, o unas natillas claritas.
- Ovaltine: una que es una nostálgica.
- Cremor tártaro: no sé para qué lo quiero, pero los entendidos en cocina hablan tanto de él, que, al menos, quería poder enseñarlo con ademán indolente a las visitas (¿ustedes no llevan a las visitas a ver la despensa?).
- Premezcla para scones.
- Galletas de agua Carr's que son tan riquísimas.
- Digestives McVitie's de chocolate, que en España ahora las hace Fontaneda y no tienen NADA que ver. Pero nada.
- Pan de molde "guiri".

Es cansadísimo esto de ir a Inglaterra y volver el mismo día; sin contar con el baño de mar. Agotador.

26 July, 2008

Hell's Kitchen



Hoy me siento como los Ángeles del Infierno, pero con delantal y sin barba. No sé qué me pasó. Leí una receta de canelones y, de pronto, me convertí en una Máquina de Cocinar. No importa el frío, el calor, no hay dolor, no hay sentimientos. Sólo La Misión.
Por cierto, Falsarius, no te vas a sentir orgulloso de mí. Hoy no.
Delantal, pañuelo en la cabeza, cuchillo en la mano. Unos instantes para saborear la intensidad del momento.
Salsa de Tomate
Dos zanahorias, una cebolla grandita y un par de dientes de ajo a la Thermomix, con un chorro de aceite de oliva; sofreir cinco minutos a temperatura 100, velocidad 2. Se añaden 500 gr de tomate (pesados ya sin piel, ni semillas, ni agua), sal, azúcar y un par de hojitas de albahaca. Se tritura todo unos segundos a velocidad 5. Veinte minutos temperatura 100, velocidad dos. Probar, rectificar lo que haga falta y darle un meneo a velocidad 8-9 para que quede más fina.

Relleno Canelones
Tomado del Hola. 150 gr de carne picada de ternera, una pechuga de pollo picada, y 100 gr de jamón cocido picado. Todo junto. Se sofríe una cebolla pequeña y, cuando esté, se añade la carne. Cuando tengan un colorcito bueno, se añade salsa de tomate y sal y pimienta y más albahaca, si está uno en plan espíritu libre. Al final lo volví a meter en la Thermomix para que quedara más fina la mezcla, más como una pasta.
Ahora viene el momento en el que voy a la despensa a buscar los canelones para rellenarlos. En mi despensa donde SIEMPRE hay repuestos de todo... encuentro couscous (que no he hecho nunca), cremor tártaro, vinagre de arroz, y cosas raras que no tienen nada que ver con mi misión de hoy. ¿¿¿¿Dónde están los canelones???? Tiro todo a mi alrededor, como si fuera agente del FBI en pleno registro. Sentada en el suelo, rodeada de cajas, latas, botes, bolsas, con una vaina de vainilla en el puño cerrado, juro al Universo entero que este contratiempo no me hará desistir.
Tendrá que ser pasta fresca.
Aún a riesgo de empezar a almorzar a las cinco de la tarde, me meto en faena.

Pasta fresca de Canela Molida (alias)
350 gr de harina, 5 ml sal, 2 huevos medianos, 1 clara, 1 cucharada de aceite de oliva, un poco de agua fría. Se amasa 4 minutos en la Thermo, a velocidad "Espiga". Se deja reposar en la nevera 10 minutos. Después se corta en cuatro trozos de igual peso, y se trabajan por separado, dejando los otros tres en la nevera. Se hacen tiras finas con la máquina de pasta (rodillos, la Imperia de toda la vida) y se cortan los cuadraditos. Llamada al SUC (Servicio de Urgencias Culinarias), al Cocinero de Guardia porque además de atrevida soy ignorante (letal combinación) y quería saber si había que hervir la pasta antes o no. "Sí". "Gracias".
Hiervo los cuadrados de pasta, los pongo estiraditos en un paño de cocina limpio, y los voy rellenando y colocando en un recipiente de horno ligeramente engrasado. Cuando están todos en fila, lo cubro con salsa de tomate, y vuelvo a montar la Thermomix, que a estas alturas me mira con ojos de franco reproche.

Bechamel para cobertura
750 gr de leche, 110 de harina, 50 de mantequilla, una cucharada de aceite, sal, pimienta y nuez moscada. 8 minutos, temperatura 90, velocidad 4. Antes de que se enfríe, se le echa por encima a los canelones, que ya estan absolutamente irresistibles. Pero aún queda el toque final: queso Provolone por encima, y a gratinar 20 minutos.

Cuando los metí en el horno, me quité el pañuelo, el delantal, dejé la vaina de vainilla que aún apretaba entre los dedos, y me senté en una silla. Creí oir música de fondo, como si fuera un himno (sin letra), y se me llenaron los ojos de lágrimas.

Hoy almorzamos a la hora de la merienda, pero ha valido la pena.

24 April, 2008

Maruchi va de crucero




Vivo en una isla. Una isla maltratada, con una proporción de grandes superficies por mil habitantes asfixiante. Pero NO HAY LIDL. Y si participas en El Cafetito y vives donde NO HAY LIDL, te sientes como un niño chico que escucha una conversación de mayores. Sabes que hablan de algo interesante, de algo que te mueres por conocer, pero te faltan datos, hablan en clave...

Así que decidí hacerme mayor y tener conversaciones de mayores.

Me ayudó Biznaga (gracias otra vez), que vive en una preciosa ciudad junto al mar donde SÍ HAY LIDL. Vigiló, esperó, escuchó, y por fin, la esperada noticia: salía a la venta la Bifinett. Qué nombre tan feo ¿no? En El Cafetito la llaman Marujita. Yo, por mis conexiones orientales, la llamé Maru-chín. Maruchi para los amigos.

¿Dije ya que vivo en una isla? Eso hace que a Biznaga no le fuera fácil hacerme llegar el paquete. La solución, complicada, pero con mucha, mucha clase: Maruchi llego al puerto de mi ciudad a bordo del crucero Vision Athena. Dice que se lo pasó muy bien, que no se mareó nada, que el Capitán Stubin es muy simpático. Ya en casa, me confesó que también había conocido a un horno eléctrico italiano, muy atractivo, que la dejó flechada. Amores de crucero, qué bonito.

19 March, 2007

Pollo a la Elbereth de la Provénce



Juraría que había hecho foto del plato humeante y divino, de verdad. Pero estas cosas pasan a veces. Llega una nave extraterrestre, te abduce, y los cabezones de ojos separados se comen el pollo a la Elbe antes de que puedas fotografiarlo. Tiene que haber sido eso.

De todas formas, pongo la receta, para que todo el Universo conocido tenga acceso a esta información de incalculable valor. Es la primera vez que cocino pechuga de pollo y no me queda seca. Se me llenan los ojos de lágrimas. Ahí va, copiado tal cual del blog (no dejen de visitarlo) de Elbereth:

PECHUGAS A LA PROVENZAL
1 pechuga entera, 1 pimiento rojo grande (o medio rojo y medio verde), 1 cebolla grande, 1 diente de ajo, aceite de oliva, sal, pimienta negra, "hierbas provenzales", eneldo, mezcla de 4 quesos para gratinar (o cualquier otro queso que uséis para eso), vino blanco, sidra o jerez.
Troceamos la pechuga en tiras gordas y luego en cuadrados de bocado, pero no pequeños, más bien grandecitos. Partimos el pimiento en cuadrados y la cebolla en gajos grandes. Reservamos. En un fondo de aceite doramos a fuego alto y rápidamente los trozos de pechuga y retiramos, sólo que cojan color. Pochamos después el ajo picado, antes de que coja color añadimos el pimiento en trozos y sofreímos a fuego alto, removiendo todo el rato con una cuchara de madera. Añadimos ahora los trozos de cebolla y salpimentamos para que la cebolla sude, y sofreímos también. Cuando notemos que empieza a ablandar, volvemos a echar los trozos de pechuga en la sartén. Revolvemos todo junto, añadimos las hierbas, y damos una vuelta con la cuchara de madera. Echamos un buen chorro de lo que tengamos, yo estas las hice con jeréz. Dejamos que evapore el alcohol, añadimos el queso por encima de todo, tapamos y retiramos del fuego. Dejamos reposar un poco y servimos.

Tengo que decir que yo usé Pedro Ximenez y mozarella (del basto, el que no es de búfala) rallado; el parmesano me pareció demasiado fuerte, pero quizá no lo sea, habrá que probar. Ah, y antes de gratinar tuve que apartar todos los trozos de pechuga para pasar la salsa por la Thermomix, que al Pulgón le encanta encontrarse "tropezones" e irlos separando y distribuyendo ordenadamente por el borde del plato. Le quité ese placer. Soy malvada, lo sé.

Menos mal que los extraterrestres me dejaron un Tupper lleno en el congelador. Si no, me iban a oír hasta en Urano.

14 October, 2006

Piensa en rojo

Había en mi nevera unos tomates que necesitaban urgentemente un cambio de look. Dicho y hecho.

Mermelada de Tomates
Pelé los tomates; pieles, semillas y líquido, los reservé en una hondilla.
Obtuve 650 gramos de carne de tomate, eché mano de mi Thermomix, y los tuve veinte minutos a 100 grados, velocidad 1; esto es para que se evapore un poco el líquido que pueda quedar. Al cabo de ese tiempo, añadí 35o gr de azúcar, un limón pelado, sin parte blanca y sin pipas, y tres clavos. Otros veinte minutos a 100 grados. Al cabo de ese tiempo, le puse una cucharadita de pectina bien mezclada con azúcar, y seguí cocinando la mermalada por períodos de diez minutos hasta conesguir que espesara (no recuerdo exactamente el tiempo, porque estaba viendo un capítulo especialmente interesante de Grey's Anatomy, ventajas de la Thermomix). Cuando me pareció que la consistencia era buena, lo metí en frascos de cristal bien esterilizados con agua hirviendo y secos, los tapé y los coloqué boca abajo hasta que se enfriaran, para que se conserve la mermelada al vacío.

Pan de Tomate
Con los restos que había reservado (pieles cortadas chiquitas, semillas y agüilla) hice un pan que resultó delicioso. En la máquina panificadora (se puede hacer a mano, claro, pero no había terminado mi serie...) puse tres cucharadas de masa madre líquida, los restos de tomate, dos cucharaditas de sal, tres cucharaditas de azúcar, dos cucharadas rasas de aceite de oliva, 500 gr de harina de fuerza y dos cucharaditas de levadura de panadería (en la máquina, por este orden). Le puse un programa rápido, y a volar. Si se hace a mano, pues se amasa, se deja que doble el volumen, se amasa un poco para quitar el aire, se le da otro levado, se divide la masa para formar panes chiquitos, se dejan levar otra vez, un corte en la superficie, y al horno.
Ambas recetas son tomadas de El Cafetito
Mis gallinas no se beneficiaron de los restos hoy, qué se le va a hacer.

11 July, 2006

Ciruelas amarillas


Ya están los árboles llenos de ciruelas. Aún no tienen el color amarillo brillante que sabe a dulce con sólo mirarlas. Dentro de poco (a lo sumo, una semana), empezarán a oler a fruta, un olor que lo llena todo y que hace que te entre prisa por coger la mayor cantidad posible de ese tesoro amarillo. Son tantas que, una vez satisfechas las demandas de familiares, amigos y colegas del trabajo (que son muchas), aún quedan para hacer mermeladas deliciosas. Una parte la reservo, como un avaro contable, para congelar peladas y sin semilla, y así poder tener un poco de verano a lo largo de todo el año.
Los perros y los caballos se nos han adelantado, como cada mes de Julio, no son capaces de esperar a su punto perfecto de madurez, pero ¿y lo limpio y reluciente que se les queda el aparato digestivo? Ellos me han demostrado muchas veces que son sabios, así que no seré yo quien decida cuándo es el momento más oportuno de comerse una ciruela.
El domingo vino gente a casa a cogerlas. Sin haberlo planeado, se formó un grupo de personas de lo más variado, unidos por las ganas de pasar una tarde estupenda. Por cierto, todo mujeres menos el Pulgón. Afortunado él. La casa se llenó de actividad y risas. Intentamos planificar el trabajo, y al final salió un alegre desastre, con cadenas humanas en las que los eslabones se ponían a hablar de mil cosas, mientras el alfa, haciendo equilibrios sobre la escalera, intentaba en vano comunicar con el omega, encargado de llevar el cubo lleno de fruta hasta la mesa.
Lo que más placer me proporcionó fue ver al Pulgón con su madre. No hace falta decir con palabras cuánto se quieren; cualquiera que los mire cuando están juntos, no tendrá ninguna duda. Tienen una complicidad de la que estoy excluída, pero en la que no me atrevería tampoco a participar. Me conformo con ser espectadora admirada y, por qué no decirlo, un poco desconsolada.
Además de devorar las ciruelas sin control, con un ágil y depurado movimiento, del árbol a la boca, limpieza con la manga de la camisa, y vuelta la mano al árbol, hago una mermelada que me enseñó Maui, de El Cafetito .

Mermelada de ciruelas y hierbahuerto
Fruta pelada y sin hueso. La mitad de su peso, de azúcar. Se coloca en un recipiente una capa de fruta, hojitas de hierbahuerto, capa de azúcar. Y así, hasta terminar con capa de azúcar. A la nevera hasta el día siguiente, que, probablemente, es domingo.
Cuando nos despertemos, iremos corriendo a la nevera, a ver si el resultado de nuestro experimento es alentador, o no. Siempre lo es, no hay que preocuparse. Ahora viene el proceso de buscar entre la masa de fruta y azúcar las hojas de hierbahuerto, y guardarlas en una bolita de esas para poner té. La fruta y azúcar se ponen en la Thermomix (se puede hacer a fuego lento también, claro), se quita el cubilete, y se deja descansar sobre la tapa una cucharilla en la que engancharemos la bolita para té con las hojas de hierbahuerto, de manera que no llegue a rozar las cuchillas, pero esté en el interior del vaso. Con el vapor de la cocción, dará aún más sabor a la mermelada. Yo pongo de entrada 30 minutos, temperatura 100, velocidad 1. Cuando pasa este tiempo, cojo un poco de mermelada con una cuchara de palo, y dejo que se enfríe apenas; cuando ya no quema, la dejo caer de nuevo en el vaso, para comprobar el punto, teniendo en cuenta que al final voy a añadir un poco de pectina, y que al enfriar del todo, espesa. Si estoy satisfecha con el resultado, mezclo una cucharadita de pectina con una cucharadita de azúcar, y la añado, ya sin temperatura, un minuto, velocidad 3.
Una vez hecho esto, la pongo en botes de cristal bien limpios, diez minutos en la olla superrápida, dejo que enfríe, y coloco los frascos boca abajo hasta el día siguiente, seguramente un lunes aburrido y poco estimulante, que cambiará por completo desde el momento en que pruebe la mermelada.