12 October, 2009

Veinte dedos, dos orejas, un año.

9 de Octubre de 2009. Hoy hace un año que Luz nació. Hoy hace un año que la encontraron. Hoy hace un año que empezó a recorrer un camino que el Pulgón y yo recorríamos en dirección contraria. Hace un año que se puso en marcha el engranaje, movido por quién sabe qué fuerzas, que nos fue colocando cada día un poco más cerca.
Todo esto me parecería irreal, si no fuera porque la estoy viendo jugar, con su camiseta a rayas y sus piernas gorditas, con sólo un calcetín, y los ojos brillantes.
En un dia como hoy no puedo dejar de pensar en una mujer china, y en si para ella este dia es especial. ¿Triste, angustioso, esperanzado?.


Y porque a lo largo de este camino no hemos estado solos ni un instante, teníamos que reunir a la familia para celebrarlo. Más quizá por nosotros, los adultos, que por ella, que aún no sabe muy bien de qué va esto de los cumpleaños.
Opípara merienda con galletas decoradas de Bea, que ya enseñaré en otra entrada, galletas blanco y negro, chocolate a la taza y otras cosas de régimen.




A Luz le llovieron los regalos, que ella agradeció con la displicencia y majestad de que sólo un bebé de un año es capaz.
Estuvimos reunidos alrededor de una mesa, y alrededor de un sueño.
Fue un dia tan intenso que se me olvidó sacar la tarta con la vela. La neurona, que se me agotó.



Sopló su única vela (con la inestimable ayuda de su prima C.) ya en pijama. En ese momento, todos nos dimos cuenta de que llevábamos años soplando distintas velas en distintas fechas, siempre pidiendo el mismo deseo.
Y el deseo ya está aquí.

26 September, 2009

James Herriot


Hay dos libros que me salvan de todo mal. Cuando estaba nerviosa por un examen, en la sala de espera de un médico que quizá me diera una mala noticia (que no me la dió), tras una ruptura sentimental tormentosa de esas que te quedas hecha un trapo sucio de fregar el suelo...
Los releo, y es como si fuera siempre la primera vez. Consiguen abstraerme de cualquier cosa, y transportarme a otro lugar agradable, sin preocupaciones. Incluso, a veces, consiguen hacerme reir (aunque los haya leído ya cientos de veces y sepa de memoria lo que viene a continuación).
Uno de ellos es "Pride and Prejudice", de Jane Austen; otro día reivindicaré mi lado cursi, que realmente no lo es.
Y otro, otros, son los libros de James Herriot. Los he leído todos, y tantas veces, que acabo de comprarme en Amazon el que aparece en la foto, porque su predecesor está tan manoseado, doblado y traqueteado, que lo voy a jubilar con honores, y a maltratar a su sustituto.
En esta ocasión lo releo por puro placer. Sólo llevo dos páginas y ya siento la humedad de las granjas de Yorkshire en los huesos. Lo que daría por una taza de té calentita (que, en mi vida-fuera-del-libro, no me gusta nada).
Recomendadísimo para cualquiera. Obligatorio para aquellos a los que les gusten los bichos y tengan un ramalazo anglófilo.

30 August, 2009

La pieza que faltaba


Hemos estado más de dos semanas disfrutando del viaje de nuestras vidas, con un personaje chiquito pegado a la cintura, que dormía, comía y ensuciaba pañales con alegre continuidad.
Pero no ha sido hasta que hemos llegado a casa, que he aterrizado como si me hubiesen tirado de un avión. De culo, y con gran estrépito. Tengo una hija. Es tan enorme, tan definitivo, tan esperado, y tan milagroso. En China no era consciente de que esta familia ya es una realidad. Tenemos la pieza que nos faltaba, y ahora somos algo distinto a tres personas. Algo más poderoso, con mucha más energía, que irradia hacia dentro y hacia fuera.
El puzzle está completo. (¿Lo está? Jijii)