18 October, 2008

One true thing


Como resulta que ahora estoy obsesionada con Meryl Streep, vi por casualidad que emitían la película en la televisión por satélite y me dispuse alegremente a verla. Estaba sola en casa, el Pulgón tenía una cita ineludible (él dice que va a pescar, pero yo sé que es algo más, tiene un lío amoroso con la costa norte de la isla y su mar gris azulado).
La película ya la había visto y, sí, me había hartado de llorar, pero se me había borrado por completo de la memoria.
Madres (una madre). Hijas (una hija). Cáncer. Dolor. Desintegración, física y emocional, de un cuerpo, de todos los cuerpos, de una casa. No me sentí dentro de la piel de los personajes, demasiado americanos, estructura familiar totalmente distinta (¿sí?), casas perfectas de catálogo, con desorden estudiado y confortable.
Pero la sensación de cansancio, de embotamiento, de total y absoluta rendición, de lucha inútil y victorias ridículas, me dió un golpe en la cara que me dejó aturdida. Lo primero que hice fue apagar el televisor. Luego, muy despacio, como si estuviera soñando, me volví a sentar y me envolví en una manta. No quiero volver a ser esa persona. No quiero revivir esos días, aunque trozos sueltos acumulan polvo en las estanterías de Mi Lugar.
Así que me he puesto a hacer un pan con parmesano y orégano. Toda la casa huele a pizza. Y después pondré manzanas, orejones y pasas en un caldero, a ver qué se dicen. Quiero estar viva hoy. Oler, amasar, sentir el frío que ha traído Octubre. Y repetir la última frase que fui capaz de oir de la película. "It's so much easier to be happy". Lo es.

6 comments:

Guru said...

Ven, que te preparo chocolate caliente.

Gemma said...

Para cambiarte el chip, te propongo "El diablo se viste de Prada", una comedia New York muy aconsejable. Porque "La casa de los espíritus" ya la has visto, no?

Besos

Anonymous said...

ay, hermanísima, que se perfectamente de qué pelicula hablas (y, por ende, qué sensación describes). Aún hoy recuerdo la escena de la bañera y se me corta un poco el cuerpo (como decían antaño). Creeme si te digo que todo es Matrix, que el espejismo del cansancio, del embotamiento y, sobretodo, de la "inutilidad" de las victorias de desvanece y sólo queda la sencilla certeza de que todo acaba, si, pero también todo empieza.

Tu has encontrado la más suculenta manera de meditación: la alquimia de los sabores y los olores que te recuerda que aquí y ahora siempre hay vida...

Lego y Pulgón said...

Guru ¡Mmmmm! Está muy rico.

Gemma, las he visto las dos. La Casa de los Espíritus me gustó más; quizá porque "El Diablo..." la ví después de haber leído el libro, y ya se sabe lo que ocurre en estos casos. ¡Besos!

Hermana, que te quiero.

Biznaga said...

¡Me apunto al chocolate caliente, que estoy de capa caída!..

Anonymous said...

winston dixit: yo también...